Ante la asfixiante cultura del éxito que se está viviendo reivindico el fracaso después de escuchar un comentario sobre el triunfo que hizo mi nieto Andrés cuando tenía diez años.
Le respondí:
“No hay éxitos sin fracasos”
Y me provocó escribir éste libro donde resalto los avances más importantes que cambiaron la Humanidad después de muchos fracasos, desde los cien mil años al año cien a.C.





